Migración:

El futuro necesita respuestas

Los movimientos migratorios masivos de los últimos años han dejado comunidades debilitadas. Los jóvenes merecen atención especial, para evitar un debilitamiento democrático.

Los deportados jóvenes enfrentan una vez más la rutinaria precarización laboral, muchas veces con un tinte agregado de estigmatización social, producto de la deportación. Foto: Laura Bermúdez/FONAMIH.
Los deportados jóvenes enfrentan una vez más la rutinaria precarización laboral, muchas veces con un tinte agregado de estigmatización social, producto de la deportación. Foto: Laura Bermúdez/FONAMIH.
31. July 2010

Por Edith Zavala, Secretaria Ejecutiva, FONAMIH, Honduras*

Las personas jóvenes toman especial relevancia como sujetos de la migración.

Tienen características sociales, culturales, económicas, agrupadas bajo criterios generacionales y cuyos procesos de incorporación a la estructura social, económica, cultural e institucional, han sido postergados.

Los factores causales de su emigración vienen reconfigurados por los factores estructurales y coyunturales, de expulsión de sus comunidades de origen y atracción en las sociedades de acogida, de tal manera que identifican a la migración como la única alternativa para el logro de sus metas.

Valdría analizar entonces el grado de realización personal de las generaciones pasadas y las expectativas de un futuro, que no se construye poniendo énfasis en las carencias de un presente.

Comunidades desérticas

Se puede afirmar entonces que entre las causas de la emigración de jóvenes se encuentran la exclusión social, económica y política, en un sistema en que hay limitado acceso y deficiente educación para la mayoría de la población, especialmente en las áreas rurales. Por lo tanto, existe poca posibilidad para acceder a un trabajo formal desde las y los jóvenes.

Sin ser exhaustivos, también se deben considerar las condiciones de inseguridad que se cuentan como factor de empuje de esta población, principalmente vinculados a persecución y maras.

Detrás del tema de emigración de jóvenes también hay muchas historias psicosociales que los obligaron a emprender el camino, y que deja núcleos familiares fragmentados, comunidades desérticas de mano de obra local y muy debilitadas en sus procesos de configuración democrática y participación política. Además, muchas veces dependientes de las remesas, con efectos importantes en el tejido familiar, social, económico y político comunitario.

Consecuencias son graves

Las condiciones de exclusión social debilitan los procesos de participación ciudadana, principalmente en los sectores rurales, los que reportan muy poca participación de jóvenes en procesos electorales, apatía y desconfianza en las autoridades. Como consecuencia se desarrollan expectativas de migración como determinante para la construcción de un proyecto de vida.

La escasa participación de jóvenes en procesos democráticos, impacta en tres ámbitos. Por un lado, en el gobierno que se escuda en la ausencia de políticas públicas destinadas a contrarrestar las causas de la migración juvenil, sin perspectivas para diseñarlas. Por otro lado, provocando estancamiento del desarrollo democrático, sin relevo político. Son las mismas personas de siempre, sin revitalizar y reestructurar los espacios de toma de decisión. Finalmente, menoscabando en los jóvenes el ejercicio de los derechos civiles y políticos que les corresponden.

Migrantes en la reconstrucción

Ante este escenario complejo, es importante reconocer la importancia de las personas migrantes en la reconstrucción social, económica y cada vez más en la esfera política. Estamos ante una migración económica, social y política.

Estas advertencias ponen de relieve el poco acceso al goce y ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales, pero también los civiles y políticos de las poblaciones emigradas, principalmente de jóvenes. La crisis en el desarrollo es tanto causa como efecto del fenómeno migratorio, y alrededor de ello están surgiendo nuevas formas emergentes de participación social en una sociedad que está acogiendo la transnacionalidad como característica. 

Redimir el círculo virtuoso de la migración, y la participación de los jóvenes en ella, nos lleva a repensar en la formulación de políticas de desarrollo humano, la reconfiguración del mercado laboral que conlleve al empleo digno y el respeto pleno de los derechos laborales. Por ende también al fortalecimiento de la institucionalización de una política y cultura política, con instrumentos de expresión ciudadana, como el derecho al voto en el exterior, la ciudadanía binacional, la representación en las legislaturas, entre otros, sin obviar un acento importante en el respeto de los derechos humanos, y la responsabilidad estatal y municipal frente al déficit de políticas incluyentes de estas poblaciones.

Y finalmente, considerar a jóvenes migrantes como parte de un futuro, que necesita respuestas en el presente.

*Artículo originalmente publicado en revista Eslabón 43/2010.

Apatía juvenil
La apatía política entre los jóvenes de América Latina no es el resultado de una decisión consciente, pero sí de las circunstancias en que ellos viven. Jóvenes que encuentran dificultades para cubrir sus necesidades esenciales en áreas como educación, empleo, salud e integración social, tienden a dar menor prioridad al ambiente político.
Fuente: Dirección de Asuntos Sociales y Económicos de Naciones Unidas.

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