Educación popular y el sueño alcanzable
Jóvenes impulsan procesos de cambio y desarrollo social desde sus comunidades. MS América Central – ActionAid Denmark les acompaña.
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Todos los y las jóvenes necesitan pertenecer a un grupo social, sentir que son parte vital de esa organización y desarrollar acciones de su interés, con sus coetáneos en sus comunidades. Por tanto, se pretende desarrollar todo el proceso a través de la organización de jóvenes de acuerdo a sus intereses y necesidades. Será un elemento más para construir ciudadanía beligerante. Foto: Olmedo Giraldo.
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Por Marvin Flores, asesor de participación e incidencia juvenil, MS América Central – ActionAid Denmark*
“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”.
Las palabras son de Diego Luis Córdoba, líder político afrocolombiano, defensor de los derechos de los sectores populares y marginados en Colombia, quien se dio cuenta que la educación es el medio que traza el camino hacia la emancipación y desarrollo de los pueblos.
Pero entonces, ¿qué pasa en la actualidad cuando se ven datos oficiales de cada país de Latinoamérica en donde el nivel de analfabetismo se reduce y hay cada vez más acceso a centros de educación formal, mientras las personas continúan en el atraso y subyugadas?
Humanizante y transformador
Seguramente Diego Luis Córdoba, así como muchos pedagogos y teóricos sobre procesos educativos como Paulo Freire, no se refieren a modelos de educación puestos en práctica en algunos de los países de Latinoamérica; modelos en su mayoría bajo el sistema de educación formal, orientados a mantener el status quo y el orden social, político y económico sustentado en relaciones de poder desiguales, sistemas de educación que provocan inequidad e injusticia social.
Más bien se refieren a una educación libertadora, que cambie la cosmovisión de la vida asociada a valores que tienen que ver con la justicia social, la dignificación y la felicidad del ser humano en su desarrollo integral.
Se refieren a la educación popular. Pero no vista como un concepto reducido a talleres, cursos y todas aquellas actividades fuera de ‘la escuela’, sino vista como lo que es, un concepto dinámico de aprendizaje que se actualiza y cambia – no se acomoda –, que es desde el pueblo y para el pueblo. Humanizante y transformador.
Una propuesta de educación popular
El programa de formación de jóvenes rurales en derechos sociopolíticos, económicos y culturales impulsado desde el proyecto Jóvenes Rurales Construyendo Alternativas a la Emigración en Centroamérica, financiado por la Unión Europea y MS América Central – ActionAid Denmark (véase página 22-23) tiene como objetivo generar una base social de jóvenes hombres y mujeres rurales con una conciencia crítica de la realidad y de sus causas.
Jóvenes que elaboren su propio posicionamiento de pensamiento y de actitud hacia la realidad que ofrece el sistema, que reclamen y hagan valer sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales; y que de manera consecuente participen en la construcción de su democracia local y nacional.
El programa de formación está concebido desde la educación popular con metodologías dialécticas que garanticen la construcción colectiva de conocimientos entre todas las personas participantes, sean jóvenes o adultos, desde sus realidades e intereses en cada comunidad, municipio, país y región.
Se trata de la acción y reflexión como una práctica transformadora. Para esto se busca lograr que los y las jóvenes en primer lugar puedan identificar, conocer e introyectar conceptos, teorías y sus significados, para luego analizar la realidad de sus contextos; y para que puedan identificar sus causas desde un enfoque crítico y consecuentemente construir respuestas de acción imaginativas y pertinentes desde su perspectiva juvenil.
Efecto cascada
Un elemento importante en la metodología propuesta es la ‘educación entre pares’, que plantea que todas las acciones se proponen, coordinan y desarrollan entre los mismos jóvenes, con contenidos y prácticas basados en sus intereses y adecuados a su realidad.
Otro elemento es el ‘aprender haciendo’, que plantea que se interiorizan mucho mejor los conocimientos cuando se aprenden de una manera vivencial, en donde las jornadas teóricas son sólo apoyos puntuales.
Ambos elementos posibilitan que las acciones se desarrollen desde los grupos de jóvenes en las comunidades, bajo el efecto ‘cascada’. Un grupo de jóvenes, hombres y mujeres, propuestos por las organizaciones como técnicos, se formarán y capacitarán de manera activa y constante para luego multiplicar los procesos con grupos de jóvenes líderes y lideresas de cada comunidad, que actuarán como facilitadores pares en los grupos de base.
El alcance del programa llegará a ocho municipios distribuidos en los países de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, con una base de 950 jóvenes hombres y mujeres de las zonas rurales. Se espera que al cabo de dos años haya un movimiento de jóvenes con vida propia, activo, organizado y que trabaje en la construcción de sociedades más justas, que garanticen el cumplimiento de los derechos humanos, que al final es el sueño… alcanzable, por cierto.
*Artículo originalmente publicado en revista Eslabón 43/2010.
Alternativas económicas
El programa propone que los y las jóvenes trabajen algunos temas que fortalezcan sus habilidades, para identificar iniciativas económicas sostenibles y solidarias en sus comunidades, y ejecutarlas como alternativas a la emigración forzada.
Un diagnostico participativo sobre la situación de la juventud y sus oportunidades, así como un mapeo de aliados y asociados, serán temas vitales de abordar para la ejecución de estas propuestas de proyectos e iniciativas sostenibles juveniles, tanto a nivel comunitario como municipal.



