Jóvenes:

“Ya no somos cualquier cosa”

Las jóvenes de Matagalpa tienen demandas, tienen ganas y tienen los conocimientos para incidir en la democracia local. Pero los padres y los políticos no siempre las dejan participar.

Foto: Christian Korsgaard.
Foto: Christian Korsgaard.
31. July 2010

Por Christian Korsgaard, asesor en comunicaciones, MS América Central – ActionAid Denmark*

Con la seguridad que solamente posee una experimentada, Angélica Martínez se mueve con rapidez en la cocina. Pareciera que está lavando trastes y picando cebolla con una mano, mientras con la otra agrega nueva leña y prueba el arroz con leche. Todo al mismo tiempo.

El sol de medio día traspasa como alfiler las pequeñas separaciones en la madera que rodea su sencilla cocina, iluminando el humo y remarcando la diferencia entre la oscuridad de la cocina y la luz de medio día en la comunidad El Jocote. Estamos en el norte de Nicaragua y Angélica está en el lugar que, según los hombres, más le corresponde: La cocina.

Padres ponen límites

“Lo más complicado es obtener el permiso de los padres para que los jóvenes participemos en capacitaciones y reuniones. Hay que convencerlos, porque muchos padres piensan que andan de vagos sus hijos. Pero no tienen razón. No es vaguería defender los derechos de cada quien”, dice Angélica con firmeza.

Desde hace un par de años está participando activamente en el grupo de jóvenes de El Jocote, tratando de dar voz a esta parte de su comunidad.

“Hace dos años organizamos el primer foro de jóvenes en San Isidro, con el apoyo de FUMDEC y la Alcaldía. El propósito era presentar las demandas de los jóvenes al alcalde y sus concejales, y entre las demandas presentadas estaba que se involucrara más a los jóvenes en la toma de decisiones. Hasta entonces, por ser muy chavalos, la opinión de los jóvenes no se tomaba en cuenta”, recuerda Angélica. Según su opinión, el foro valió la pena porque el municipio ya cuenta con una política de género, elaborada con aportes de jóvenes, que toma en cuenta las demandas de este grupo poblacional.

Al otro lado de la carretera vive Rosario del Carmen Rivas, en la comunidad Las Mangas, también beneficiada por la política de género del municipio. Ella concuerda con Angélica en que los padres a menudo son los obstáculos más grandes para la participación de los jóvenes.

“Los jóvenes quieren participar, pero hay que hablar con sus padres y quizás no nos creen porque somos jóvenes. Les preocupa si hay que ir a Matagalpa por varios días. Solamente nos dejan ir unas horas. Los padres ponen límites, aunque nunca ha pasado nada malo. Es pura paja, porque los que han ido tienen experiencias buenas y no hay hombres, solamente mujeres. Pero a los padres no les vale la explicación”, dice Rosario del Carmen.

Un buen consejo

Pero los padres no son el único obstáculo que los jóvenes tienen que enfrentar para poder participar. Un factor clave es la voluntad política y Angélica Martínez sabe muy bien que las jóvenes de San Isidro han sido afortunadas.

“La participación es difícil si el Alcalde se cierra y no atiende. Es lo que pasa en Terrabona. Ahí no hay voluntad de parte del Alcalde, no pasa nada, no atiende a los jóvenes, ni a las mujeres. Pero aquí en San Isidro ha habido voluntad de trabajar con los jóvenes”, afirma y manda un mensaje a las jóvenes de Terrabona.

“Yo les aconsejo que se unan y que organicen todos los grupos de jóvenes que estén ahí. Tienen que llamar a los medios de comunicación y hacer una protesta pacífica ahí en la alcaldía, con todos los derechos que tienen”, dice Angélica. En su comunidad recientemente se ha logrado la construcción de una nueva cancha multiuso, aprovechando la visita de un ministro para aumentar la presión sobre la Alcaldía.

La experiencia – y el buen consejo de Angélica – vale la pena compartirlo con las jóvenes de Terrabona. Asumimos el reto de ser mensajeros y de paso decidimos pasar por la Alcaldía y preguntar al alcalde por qué no le interesan los jóvenes. ¿Nos atenderá?

Puertas abiertas

En el sentido físico, las puertas de la Alcaldía municipal de Terrabona están abiertas cuando llegamos. En el sentido simbólico, sin embargo, están bien cerradas y “el Alcalde no se encuentra”. Decepcionados intentamos con otra miembro del Concejo Municipal y del equipo del gobierno local, pero nadie puede. Abandonamos Terrabona rápidamente, sin oportunidad de conocer la respuesta a nuestra pregunta: ¿Por qué al Alcalde no le interesan los jóvenes?

En la comunidad El Paraíso, parte de la municipalidad de Terrabona, nos encontramos con Cristian Ariela Sarria, una de las jóvenes más activas en la comunidad, quien afirma la falta de voluntad política.

“No hay un representante juvenil y al alcalde no le interesa. Casi siempre es así, se cierra ante nuevas iniciativas. No tiene visibilidad de desarrollo de la comunidad ni de encontrar soluciones. Si viene un proyecto lo recibe y lo manda donde quiere. Pero no hace mucho por sí mismo”, dice Cristian.

El consejo que le traemos de Angélica, le parece interesante. De hecho, afirma que “sería buena la revolución”, pero no la ve factible. Por ser una comunidad productora de hortalizas, El Paraíso se orienta más a la cuidad de Darío y menos a Terrabona.

“Necesitamos el apoyo de otras comunidades porque estamos lejos de todo”, explica Cristian, frustrada. “Terrabona es muy largo, son tres hora de ida y vuelta y ¿qué tal si no nos atiende? A las jóvenes no les gusta ir porque no creen que ayude. Si tuviéramos la esperanza de que el alcalde nos recibiera con puertas abiertas, lo haríamos. Pero no. A mí me parece que debemos ir, sería bueno que lo hiciéramos. Si nadie hace nada, no cambiamos nada”, afirma.

Obstáculos propios

Pero no toda la culpa se le puede echar a los padres y los políticos. Los jóvenes también tienen que asumir responsabilidad, opina Cristian Sarria.

“El reto más grande de los jóvenes es cambiar la forma de pensar. Estudian o se convierten en amas de casa, pero lo estamos cambiando. Es difícil y a veces unos se desaniman, pensando que no lo vamos a lograr. Muchos lo ven solamente como una forma de hablar, no como una forma de transformar su vida y su comunidad. Es un pensamiento diferente y en ese cambio estamos”, dice Cristian.

Existen varias formas de promover el cambio de pensamiento de los jóvenes, y no todos vienen de afuera. Claro, con su Escuela de Lideresas (vea caja), FUMDEC ha jugado un rol importante en despertar el interés de las jóvenes en la democracia, participación y los derechos, pero los mismos jóvenes también son capaces de promover el cambio.

“Participo en un programa semanal de radio, donde las mujeres hablan. El viernes pasado el tema era acerca de la experiencia personal en cuanto a la organización y la participación. ¿Cuál había sido el crecimiento personal? Cada viernes las mismas oyentes sugieren un tema y de eso se habla en el siguiente programa. Ahí también hemos hablado de la organización de jóvenes, porque es un tema nuevo y fresquito”, relata Angélica Martínez.

Y el cambio vendrá, opina Rosario del Carmen Rivas.

“Sí, porque antes no había cómo hacer liderazgo en la comunidad. Nos consideraban chavalas y no nos hacían caso. Pero ahora somos chavalas con conocimiento. Hemos estado presentes en cabildos con el alcalde y la vicealcalde, explicamos a los demás, y ya no nos ven como chavalitas, sino como chavalas con conocimiento. Ya no somos cualquier cosa”.

*Artículo originalmente publicado en revista Eslabón 43/2010.

Escuela de lideresas
La Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (FUMDEC) impulsa lo que localmente se conoce como la Escuela de Lideresas. El ‘currículo’ se enfoca en los derechos de las mujeres y las leyes que las protegen.
“Es un empoderamiento personal, pero también se trata de participación ciudadana, para que seamos emprendedoras. Son dos días por mes, todo el año. Después van nuevas muchachas, hasta que todas están capacitadas”, relata Rosario del Carmen Obregón, participante en la Escuela.
Asimismo, las jóvenes que han participado en determinado taller o capacitación comparten sus nuevos conocimientos con las demás jóvenes de sus comunidades. De esa manera se multiplica el efecto.

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Las cinco demandas

Muchas de las jóvenes de San Isidro y Terrabona han participado en la elaboración de una agenda joven, priorizando sus demandas y necesidades. Lo curioso es que las demandas son parecidas de una comunidad a otra – y cinco destacan

1. Mejores posibilidades de participación.

2. Mejores opciones de trabajo.

3. Mejor acceso a estudios después del secundario.
4. Mejores posibilidades de recreación sana.
5. Mejor educación sexual y reproductiva.