'Las Pollitas' crecen con éxito

Dos jóvenes hermanas se convierten en emprendedoras y crean una granja avícola como alternativa a la migración.

11. October 2011

Por Maryórit Guevara G., Asistente de Comunicación, ActionAid

Ileana y Madeli Rivas, no dejan de reír.

Pareciera que están nerviosas, pero creo que sólo es una percepción errónea, pues más tarde confesarán sentirse “súper contentas”.

No es para menos. Desde hace ocho meses, las hermanas Rivas, de 20 y 22 años, se han convertido en microempresarias. Un logro que muchos otros jóvenes quieren alcanzar.

Juntas, crearon y dieron forma a lo que hoy en la comunidad Soledad La Cruz de San Isidro (Matagalpa) es conocido como Granja Avícola “Las Pollitas”.

Una microempresa que no solo llevó sustento a su familia, ni producto de calidad a bajo precio a su comunidad, sino también que les devolvió la esperanza a sus propietarias.

“Nosotras habíamos pensado dejar nuestra casa e irnos a buscar trabajo en Managua, pero salió esta oportunidad y nos lanzamos”, cuenta con orgullo Ileana.

Todo comenzó aproximadamente hace un año cuando Ileana se convirtió en Contadora y Madeli en Cajera, dos profesiones que difícilmente podrían ejercer en su comunidad, pero que hoy han sido clave en el desarrollo de su microempresa.

Un buen Plan de negocios

En ese entonces la idea de convertirse en microempresarias no pasaba por sus cabezas, sino hasta que nuestra organización asociada Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (Fumdec) las invitó a participar en un taller sobre Planes de Negocios.

“Nosotras no teníamos ni idea. Estuvimos en el taller y comenzaron a hablar sobre el problema económico. Nosotras decíamos que nos íbamos para Managua, pero vimos que nos podían dar esa oportunidad y dijimos que sí. Ni lo consultamos con nuestros padres, nos quisimos arriesgar”, dice Madeli.

La invitación para Ileana y Madeli, se dio porque ambas estan organizadas, pues pertenecen al grupo “Mujer líder de tu destino”.

El fundar una Granja Avícola, no salió de la nada. En el diseño de su plan de negocio, identificaron que en su comunidad, así como en las aledañas, no existía una avícola a pesar de ser un producto de gran demanda.

Además que contaban con recursos materiales para iniciar el proyecto, pues su padre años atrás había implementado el mismo negocio, pero sin mucho éxito.

Fue así como juntas decidieron afinar su plan de negocio y presentarlo para solicitar financiamiento. La espera tardó un poco, porque debían realizarse algunos trámites obligatorios, así como involucrarse en ciertos procesos que las prepararía como microempresarias.

“Estábamos molestas, decíamos ya nunca nos dieron el crédito. Estuvimos a punto de decir que no, porque queríamos iniciar en diciembre, porque era buena fecha para la venta de pollo y podíamos empezar con éxito”, recuerda Ileana, mientras ríe con cierta pena.

Finalmente en marzo del 2011 el negocio comenzó a andar.

Ahora quieren crecer

Desde entonces el tiempo no les alcanza. Y eso que cuentan con el apoyo de su mamá, su papá, así como de un hermano.

Diario con esmero tienen que cuidar entre 100 y 150 pollitos, de lo contrario podrían enfermarse. Por ello deben estar pendiente de sus vacunas, vitaminas, la luz, el concentrado, el agua, la limpieza de la galera, entre otras cosas que permiten el desarrollo de su negocio.

Pero no solo eso, sino también deben estar pendiente de los gastos, las inversiones y el pago del financiamiento, pues la plata proviene de un fondo semilla que debe recuperarse para beneficiar a otras mujeres.

Tantas labores, pareciera estresante, sin embargo Ileana y Madeli, están contentas, de hecho están pensando en ampliar el negocio, construir otra galera e invertir en la compra de más pollitos lo que significaría una mayor oferta para las comunidades. También trabajan en el diseño de su empaque y de sus facturas.

“En el plan de negocio nosotras definimos nuestro salario, pero lo estamos ahorrando porque la cocina (destazadero) no la habíamos incluido y ahora también queremos hacer otra galera para tener más pollitos”, confiesa Madeli.

Actualmente “Las Pollitas” sacan unas 450 libras de pollo quincenales, mismas que se distribuyen en 10 comunidades aledañas. Su sueño más cercano es que este 24 de diciembre la población de San Isidro, les compre su pollito navideño.

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Obstáculos

Como emprendedoras, Ileana y Madeli se han enfrentado dentro de su comunidad a un obstáculo cultural, debido a que sus vecinos no les reconocen su trabajo y por tanto no les compran el pollo.

“Culturalmente a las mujeres y a la gente joven, no se les ve trabajando, ni desarrollando actividades económicas y mucho menos generándose su propio empleo y cuando en tu comunidad desarrollas una acción de emprender, te vas encontrar con estos obstáculos”, dice Ruth Estrada, Extensionista Social de Fumdec.

Agrega que erróneamente la cultura espera que las mujeres desempeñen un rol reproductivo y que la juventud en general sea irresponsables e incapaz, pero nunca se les ve como gestoras de sus propios cambios.

Aunque a lo interno de su hogar, Ileana y Madeli se han convertido en dos actores claves, pues hoy no sólo pueden aportar a la economía familiar, sino también incidir en la toma de decisiones.

El proyecto
De acuerdo a Marisol Benavides, gerenta del proyecto “Mujeres rurales recrean su presente” de Fumdec, en el 2010 iniciaron capacitando a las mujeres en liderazgo, incidencia política y participación ciudadana.
En el 2011 han trabajado sobre iniciativas económicas, de las cuales seis ya arrancaron en San Isidro y la zona sur de Matagalpa. Se espera que para noviembre otras seis iniciativas comiencen a funcionar. Hasta ahora se han creado comedores, granja avícola, empresas lácteas, panadería y venta de perecederos.
“Después vamos a trabajar sobre la asistencia técnica durante 2 años, que es todo lo referente al manejo de la empresa y el seguimiento al plan de negocio que cada grupo trabajo al inicio de su microempresa”, explica Benavides.