Lentitud enervante
El domingo por la noche el nuevo presidente de Honduras era liberal, el miércoles por la mañana nacionalista, y al mediodía de nuevo liberal
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“¿A dónde tengo que dirigirme para votar?” - Ricardo Fiallos, coordinador del TEM en Yamaranguila, busca la respuesta en la base de datos del TSE. |
30. November 2005
Cuando en 2005 uno tiene que elegir entre la peste o el cólera es inteligente optar por el cólera, dado que tiene cura. En las elecciones presidenciales los/las hondureños/as han optado por el menor de dos males, el candidato liberal Manuel Zelaya, opina la periodista Thelma Mejia, asesora independiente de MS en Honduras.
Cuando se cerraron las urnas en Honduras a las cinco de la tarde del día 27 de noviembre, un radio local declaró la victoria del candidato liberal Manuel Zelaya. Sin embargo, no fue hasta 10 días después que el candidato oficialista Porfirio Lobo, del Partido Nacionalista, admitió su derrota. Después de una campaña electoral caracterizada por su agresividad y falta de propuestas concretas, el 41 por ciento de los/las hondureños/as optó por abstenerse.
La verificación de los votos de parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), avanzó con una lentitud enervante, dando lugar a rumores, especulaciones y hasta choques violentos entre seguidores de los dos partidos mayoritarios. En la ciudad de El Paraíso, un grupo de jóvenes nacionalistas golpearon hasta propiciarle la muerte a un líder liberal local. Con el 30 por ciento de los votos contados, el presidente del TSE declaró a Manuel Zelaya ganador. Sin embargo, los otros miembros del tribunal rechazaron tal decisión, argumentando que el 30 por ciento no era suficiente para declarar a un ganador. Poco después el panorama cambió, y Porfirio Lobo tomó la delantera en el conteo. Esto duró unas seis horas, hasta que para el medio día del miércoles 30 de noviembre, el candidato liberal aventajaba por unos 5,000 votos al candidato oficialista. Sin embargo, solamente faltaba ya el conteo en aquellos departamentos que tradicionalmente votan por candidatos liberales, y al final Manuel Zelaya ganó por aproximadamente un 3.7% por ciento.
No hubo fraudeSiete por ciento de los votos – o 120 mil – fueron declarados nulos, frecuentemente porque la “x” se colocó en la foto del candidato en vez del círculo con el color del partido. El Partido Nacionalista exige que el TSE investigue este desecho de votos, argumentando que su cantidad total equivale al doble de la diferencia entre el candidato liberal y nacionalista. Sin embargo tanto observadores internacionales como nacionales están de acuerdo que si bien es cierto que hubieron algunos problemas, no ocurrió nada parecido a un fraude sistemático.
“Ya cuando a las cinco de la mañana se instalaron las mesas podíamos ver que sus miembros no sabían que hacer. Es un deber del TSE garantizar la capacitación necesaria para que cumplan con sus responsabilidades, pero obviamente no habían tomado esta tarea en serio”, relata Ricardo Fiallos, coordinador de la observación electoral nacional en el departamento de Intibucá.
La mayoría de los errores mencionados por los medios hondureños indican que tiene razón. Por ejemplo, las actas de abertura y cierre firmadas no siempre se colocaron en sus debidas bolsas, pero también hubo fallas más serias, como el caso de tres urnas que fueron encontradas en una pila de basura cerca de un centro electoral.
”Un problema muy común fue que los votantes no encontraban sus nombres en los padrones de la junta receptora de votos del lugar donde creían que debían acudir para votar”, cuenta Ricardo Fiallos. “Frecuentemente tuvieron que ir a votar en otro municipio, a veces bastante alejado. Eso excluyó a mucho/as, dado que el transporte es caro y poco abundante.”
Los Tribunales Electorales Municipales (TEM), que deben actuar si surgen dudas o problemas en las mesas, enfrentaron restricciones económicas. “Si hubiesen surgido situaciones donde tuviéramos que ir a mesas lejanas, hubiéramos tenido que pagar de nuestro propio bolsillo. No había ningún presupuesto para combustible”, relata Santiago Hernández, miembro del TEM del municipio rural de Yamaranguila.



